Obama aprende com Lula: As Duas Caras de Obama na América Latina
Posted by edutiao | Posted in Imperialismo | Posted on 31-07-2009
Tags:América Latina, capitalismo, Colombia, Honduras, imperialismo, Lula, Obama, poder, Uribe
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Não é pouco o que aconteceu nestes últimos trinta dias, um vendaval soprou a cortina de fumaça da “mudança”(Yes we can, Change, etc…) de Obama, em relação à America Latina, desta vez. Primeiro o golpe de estado em Honduras, que derrubou violentamente o governo de Zelaya, e continua perseguindo e assassinando diversos manifestantes – Obama diz que é contra, mas não move muito o corpanzil do Estado americano para pressionar de fato os gorilas hondurenhos. Segundo, o anúncio de duas novas bases militares americanas na Colombia do paramilitar Uribe, um aliado que seria, em condições normais, constrangedor para o progressista Obama.
Não mudou a política de estado do Grande Irmão, apesar do discurso liberal/progressista de Obama. Sem dúvida a escola Lula de política de estado – onde a personalidade do líder carismático é mantida a salvo das crises políticas ao custo do partido, do sindicato e da mobilização popular, ou seja, o líder se faz de santo enquanto o estado faz o que o capital quer – faz sucesso como alternativa conservadora com cara de esquerda.
Muda a cara da dominação pra não mudar nada. Seguem dois textos de Rebelión.org, boa leitura!
Las dos caras de Obama en Honduras
Al cumplirse un mes del golpe de estado en Honduras, el campo de batalla se va deslindando con mayor claridad. Al inicio de la crisis, el pasado 28 de junio, parecía existir un acuerdo unánime entre todos los gobiernos de las Américas de condena al golpe, rechazo al gobierno de facto instaurado y reclamo por la restitución inmediata e incondicional del presidente constitucional Manuel Zelaya Rosales. Sin embargo, al correr de los días y las semanas, la unanimidad se ha hecho agua tras las maniobras diplomáticas de Estados Unidos por reinscribir el conflicto dentro de su tradicional estrategia imperial.
La política exterior de Estados Unidos hacia la América Latina parece correr sobre dos carriles: uno basado en la retórica del presidente Barack Obama a favor de una nueva relación con la América nuestra, respetuosa de su soberanía y autodeterminación, y otro basado en la continuación de las mismas prácticas expansionistas e intervencionistas del Pentágono, el Departamento de Estado y las agencias de inteligencia yanquis. En el caso de Honduras, la retórica de Obama brilla por su insustancialidad e inconsecuencia frente a la fuerza contundente de los hechos protagonizados por la diplomacia de su gobierno, con su arrogancia imperial de siempre. Para ésta, el objetivo más importante no es cumplir con el imperativo normativo establecido unánimemente por la OEA para que se restituya de inmediato y sin restricciones al presidente constitucional de Honduras, sino que aislar al bloque de países adscritos al ALBA (Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), encabezado por la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez Frías e integrada a su vez, entre otros, por Cuba, Bolivia y Nicaragua, gobiernos todos descalificados como enemigos bajo la anterior política exterior de George W. Bush y, según todos los indicios, también bajo el gobierno de Obama. En la medida en que Honduras, bajo la presidencia de Zelaya, estaba aliada al ALBA, ello ha sido suficiente para que la política exterior estadounidense se haya dado a la tarea de promover activamente una solución al conflicto que, para todos los fines prácticos, legitime los propósitos de los golpistas hondureños de poner fin a la agenda de cambios representada por su gobierno.
La dualidad que caracteriza la política exterior del gobierno de Obama muestra, por un lado, a un gobierno que se proyecta como conciliador aunque a su vez tolera aquellas fuerzas al interior de la estructura de poder en Washington que siguen pregonando y practicando, de mil y una maneras, abiertas y encubiertas, la misma política de fuerza de siempre. Es la política de “la zanahoria y el garrote” que ya nos había anticipado Obama en su campaña electoral. Si lo hace presionado por los rigores de la gobernabilidad, en el contexto de una compleja estructura de poder imperial que a todas luces no domina, o si lo hace por estar convencido de que carga con la misión de recuperar el liderazgo mundial de Washington en una era en que éste ha menguado considerablemente, poco importa. Los resultados son los mismos: la nefasta continuidad de políticas intervencionistas estadounidenses definidas estrictamente desde la óptica de sus intereses estratégicos imperiales y en total desconocimiento de la voluntad soberana expresa de nuestros pueblos.
Hillary Clinton, la principal encargada de la diplomacia de Obama, ha proclamado claramente que “la cuestión no es si EEUU puede o debe liderar, sino como liderará en el siglo XXI”. Al respecto abundó que “EEUU tiene la oportunidad, y una profunda responsabilidad de ejercer el liderazgo Americano para resolver problemas en acuerdo con otros. Este es el corazón de la misión de América en el mundo actual”. En fin, sea a las buenas o a las malas, Estados Unidos se propone ahora ejercer la hegemonía sobre el nuevo mundo multipolar que se ha ido abriendo paso.
De ahí que en los pasados días Clinton ha pasado de la tímida condena a los golpistas a la dilación del retorno efectivo de Zelaya a Honduras y su restitución como presidente con todas sus prerrogativas constitucionales. Su estrategia de apoyo velado a los golpistas se apuntala en las gestiones mediadoras del presidente costarricense Oscar Arias, quien tristemente se ha prestado para servir de burdo instrumento de la diplomacia yanqui. Incluso, en días pasados tuvo el descaro de opinar públicamente que fue un error de Zelaya incorporar Honduras al ALBA.
Denuncia al respecto el pasado lunes 27 de julio un editorial del periódico mexicano La Jornada que a estas alturas se ha hecho evidente “el papel de Óscar Arias como parapeto diplomático del régimen de facto implantado en esa nación, ya que cuando las diplomacias latinoamericanas confiaron al mandatario costarricense una tarea de gestión para negociar los términos del retorno de Zelaya a la presidencia hondureña, éste fue mucho más allá de sus atribuciones y formuló un plan –al que denominó Declaración de San José– que otorgaba beneficios políticos injustificados e inmerecidos a quienes son, de acuerdo con el derecho internacional y el hondureño, delincuentes: su participación en un gobierno de unidad nacional y la suspensión definitiva de la consulta que el mandatario constitucional pretendía realizar en torno a la reelección, lo cual fue una bocanada de oxígeno al entonces cercado régimen espurio, cuyos cabecillas se envalentonaron y rechazaron la propuesta”. Y puntualizan los editorialistas del prestigioso diario: “Debe considerarse, a este respecto, que más allá de la inadmisible perpetuación del gobierno espurio hondureño, el que se otorgue cualquier clase de premio político e institucional a los golpistas sentaría un precedente nefasto para el futuro de las democracias en el hemisferio; es indispensable, por tanto, impedir que proliferen sectores políticos tentados a usar la fuerza militar institucional para la obtención de cuotas de poder”.
Frente a las maniobras de Washington, el Mercosur acordó el pasado fin de semana expresar su firme respaldo a Zelaya y advirtió que no reconocerá las elecciones convocadas por los golpistas, las mismas que se pretenden validar bajo la propuesta Clinton-Arias. El documento suscrito por los presidentes reunidos en la Cumbre de Asunción expresó su rechazo a cualquier medida unilateral que adopte el gobierno de facto y exigieron la inmediata e incondicional restitución de Zelaya.
En un contundente gesto de rechazo, los países del Mercosur anticiparon que no considerarán válido acto unilateral alguno de parte del gobierno de facto de Honduras, ni siquiera el llamado a elecciones. La propuesta partió de la presidenta argentina Cristina Fernández, quien sostuvo durante el plenario: “No podemos tolerar lo que sería una ficción de un gobierno de facto que destituye a un gobierno democrático, luego se compromete a llamar a elecciones y entonces se reconoce ese proceso electoral posterior”.
“Es importante abordar la cuestión sin discursos inflamados, ni agresiones, pero sí con mucha decisión y precisión, que también debemos condenar cualquier intento de lo que denomino ‘golpes benévolos’, que serían destituir a través de una gestión cívico-militar a un gobierno constitucional, pasar un tiempo y luego convocar a elecciones –que seguramente tendrán la presencia de numerosos delegados internacionales– y de esta manera legalizar lo que constituye un golpe y entonces concebir la carta de defunción de la Carta Democrática de la OEA y también hacer una ficción la cláusula democrática de nuestro Mercosur”, puntualizó Fernández.
Luego de su intervención, la mandataria argentina recibió una llamada de Zelaya, en la que le agradeció sus palabras. Éste se hallaba todavía en Nicaragua, en anticipó a la breve y simbólica incursión que haría en territorio hondureño para luego regresar a territorio nicaragüense donde estableció su base de operaciones en Ocotal, contiguo a la frontera con su país, para forzar su retorno definitivo en coordinación con las fuerzas internas opositoras al golpe.
Por otra parte, el presidente paraguayo Fernando Lugo, exclamó también en la Cumbre que “Honduras es una herida que sangra”, añadiendo que “ese golpe no quedará impune”. Asimismo, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue contundente: “Lo de Honduras es un retroceso democrático que no se puede tolerar y con el que no se puede transigir”. Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales se encargó de denunciar las dos caras de la intervención del gobierno de Obama en torno a la crisis hondureña y la existencia en Estados Unidos de unas fuerzas derechistas que promueven activamente el apoyo a los golpistas.
Son esas dos caras de Washington lo que llevó el pasado domingo a Zelaya a reclamarle a ese país “enfrentar con fuerza” a los golpistas. “Que deje de evadir el tema de la dictadura, que la enfrente con fuerza para saber realmente cuál es la postura de EE.UU. en relación a este golpe de Estado”, afirmó.
El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño “Claridad”.
¿A qué juega Uribe?
No cabe duda de que si a algo realmente grande tenemos que enfrentarnos hoy en día en Latinoamérica es a la desinformación. En el caso de las relaciones entre Colombia y Venezuela, el flagelo ha causado más víctimas que el virus H1N1. El último episodio de la saga tiene que ver con el “escándalo” que según el periódico El Tiempo y la revista Semana se ha levantado con el hallazgo de lanzacohetes AT4 entre el arsenal de las FARC. Hasta ahí todo estaría bien (doy por sentada la posibilidad de los montajes y las mentiras por parte del gobierno del Presidente Uribe), el problema es que por casualidad el único país que tiene AT4 es Venezuela; ergo, la guerrilla ha sido abastecida desde Caracas.
El embate está bien coordinado. El 15 de julio el diario inglés Finantial Times publicaba que Venezuela era acusada en un informe del Congreso norteamericano de corrupción en la lucha contra el narcotráfico. El 20 de julio la revista Jane´s publicaba que Colombia había incautado los AT4 en un campamento de las FARC, y que dichos lanzacohetes eran parte del arsenal venezolano desde los años 80. Lo que no dice Jane’s es que Colombia y Brasil también tienen AT4 entre su arsenal (aunque Semana lo niegue en su reportaje); ¿por qué tienen que venir de Venezuela exclusivamente? La respuesta está en los computadores personales incautados en el campamento de Raúl Reyes a principios de este año. Según el gobierno colombiano dos emails señalan a dos generales venezolanos efectivos y activos, entre los contactos directos con la guerrilla.
El caso del narcotráfico es más patético aún; no se entiende la insatisfacción del Congreso norteamericano con respecto a la lucha antidroga en Venezuela. UNODC en su informe 2009 manifiesta claramente que el 70% de la cocaína que Colombia produce es introducida en los Estados Unidos a través de la ruta Pacífico-Este hacia México; tan sólo 20% usa la ruta del Caribe. El informe también señala que ha habido un declive en la incautación de cocaína a nivel continental; de manera que el menor número de toneladas incautadas tiene más que ver con una tendencia general que con la negligencia del gobierno venezolano. Es México el país que le tiene que preocupar al congreso norteamericano, los carteles mexicanos son los que mandan a lo largo de Sinaloa y la frontera con Estados Unidos, y han sumido al país en una guerra que desangra a más policías que soldados en Iraq.
El gobierno del Sr. Uribe pretende que luego de invertir unos seis mil millones de dólares en armamento para combatir la insurgencia, las FARC se vayan a armar con chinas y bombas molotov para pelear. La innegable impericia del ejército colombiano para combatir en la selva lo obliga a hacer desde el aire lo que no puede en tierra; en la selva mandan las FARC, arrinconadas o no, le guste o no al gobierno. Su estrategia de bombardear ha ocasionado dividendos, cómo no, pero no termina de exterminar al archienemigo; para eso se necesita luchar y ganar en otro teatro de operaciones, el de la opinión pública y los medios de comunicación. Ganar la guerra en los medios de comunicación (al etiquetar a las FARC de narco y terroristas), garantiza la continuidad de la lucha armada y su aceptación por parte del público. Pero he ahí el problema del presidente Uribe, sus vecinos, Venezuela y Ecuador, son duros críticos del militarismo colombiano, son gobiernos de izquierda y están en contra de cualquier tratado de libre comercio y/o intercambio militar con los Estados Unidos.
Venezuela no puede ni debe ocultar sus problemas; es cierto que somos el país por dónde actualmente pasa más del 40% de la cocaína que se incauta en Europa. Para nadie es un secreto que los Guardias Nacionales se pagan las guardias en la frontera con Colombia y que esa Institución está sumida en niveles de corrupción difíciles de imaginar. Pero eso no es así desde que el presidente Chávez está al frente, lo ha sido desde siempre, y ha empeorado con el tráfico y producción de drogas del otro lado de la frontera. La droga es un problema colombiano, Venezuela ni siquiera es mencionada entre los países productores de hoja de coca; ¿por qué tiene Venezuela que doblar su gasto militar para prevenir el tráfico de estupefacientes cuándo la respuesta a ese problema colombiano es una salida pacífica y concertada por la paz? (esto, partiendo desde la perspectiva colombiana de que la guerrilla produce casi 80% de la droga colombiana). Por otro lado los generales venezolanos mencionados por Semana en su reportaje, son parte del grupo de bolivareros que son capaces de hacer cualquier payasada para congraciarse con el presidente Chávez; pero si la única acusación que hay en contra de esos oficiales son los emails “encontrados” en los computadores de Reyes, pues tendrán que trabajar más duro para implicar al mismísimo Chávez en este lío de faldas.
Seis mil millones de dólares se pudieran haber invertido en subsidios a la agricultura colombiana, a la implantación de cultivos alternativos y rentables, a la modernización del campo colombiano. El problema es que eso no satisface a las empresas que venden el veneno para las fumigaciones asesinas, ni a los conglomerados que venden las armas, ni a los terratenientes que ganan con los desplazamientos de campesinos más tierras para su producción, ni sirven de cabeza de playa para proyectos de dominación regionales. Entonces hay que voltear a Venezuela, a Ecuador, culpabilizar, movilizar a la opinión pública…
Con la derrota de las fuerzas del gobierno en la elección de autoridades en el Congreso colombiano, la tercera reelección de Uribe ha sufrido una herida fatal; ahora el presidente tiene que elegir a su mejor aliado para la presidencia. La opción del ex ministro Santos no es la más fiable para Uribe, ¿lo será Noemí? Qué casualidad que el principio de la ofensiva mediática comenzó en Inglaterra. ¿Tendrá que ver en alguna medida que Noemí Sanín fue hasta hace muy poco la Embajadora de Uribe ante la Corte de St. James?



O Estadão [designação corrente do jornal O Estado de S. Paulo] já pedia a “Paulista livre dos grevistas” no ano passado, pois, se o PSDB [Partido da Social-Democracia Brasileira, do antigo presidente Fernando Henrique Cardoso, cujo símbolo é o tucano] é deles e São Paulo é do PSDB, nada mais justo que a Avenida Paulista ser considerada dos tucanos do PIG (batizado pelo jornalista Paulo Henrique Amorim de Partido da Imprensa Golpista), e que possa ser um dia rebatizada de Avenida da Imprensa Golpista que, somada à Avenida Roberto Marinho, poderia ser uma segunda homenagem aos apoiadores da ditadura capitalista monopolista. (Veja
Tal modo de tentar quebrar um sindicato não é novidade, iniciou-se com Fernando Henrique Cardoso, que utilizou intervenção do exército nas refinarias no começo dos anos 90 para pôr fim à greve dos petroleiros. Enquanto fazia isto, iniciava o processo de privatização das refinarias, que posteriormente gerou a base financeira dos investidores brasileiros da bolsa que brincavam de banco imobiliário (como o PIG), enquanto entubavam o povo boliviano com o gasoduto e quebravam o monopólio estatal do petróleo que constava da constituição de 1988.
Nesta mudança das formas de convívio, apesar de ter restado à escola ser o palco das primeiras atividades de socialização (ou talvez das únicas dentro da lei), a escola cada vez mais deixa de se parecer com o cárcere para se tornar efetivamente um, 










